Ya son cinco los años que el festival OUR FEST se celebra en la capital de las burgas. Durante todo este periodo han pasado artistas de pop/rock de al menos unas cuatro décadas, los cuales, han sido punteros en cada una de ellas. Esta edición no podía ser menos. Vamos con lo que aconteció el sábado 19 de septiembre en el mastodóntico recinto de EXPOURENSE.
La primera piedra de esta longeva jornada la puso, a eso de las 17:30, el músico madrileño GERMÁN SALTO. Un artista nobel que ha publicado dos trabajos donde el pop melódico, con pinceladas rock, domina su espectro musical. Germán se acompaña de un cuarteto siendo él quien lleva la batuta poniendo voz a todas sus tonadas, además de rimar en las seis cuerdas. Un buen comienzo donde las claras influencias de Tom Petty o Brian Wilson asomaron la patita.
A estas alturas, en una calurosa jornada, el recinto se quedaba muy grande ya que unicamente se vislumbraba a unos reducidos puñados de personas que poblaban las primeras filas. Quizás, por ello, el volumen era excesivo y tuvimos que tirar de tapones hasta que el ambiente se caldeó.

Continuaron las hostilidades musicales de la mano del trío gallego TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO. El NOISE hizo acto de presencia, lo que trae parejo que se empezaran a pisotear las primeras distorsiones FUZZ de la noche lo cual sería recurrente en las sucesivas bandas que estaban por venir. A su vez los bucles programados de sus sintetizadores disparaban un aura SPACE ROCK que se fundía en una NEO-PSICODELIA donde el caos y la oscuridad se fundían en un solo ente. Una pantalla gigante detrás de la banda iba alternando los títulos de las canciones como Mi catedral o Matar a un rey. No se muerden la lengua los coruñeses, lo cual, le ha generado alguna que otra polémica. Una de sus influencias más notables son los que, a la postre, iban a ser los cabezas de cartel: The Jesus and Mary Chain.

Nos sacamos los tapones para escuchar en todo su esplendor a la banda que estaba por venir y a la que le tenía unas especiales ganas: THE DREAM SYNDICATE. Los máximos representantes del PAISLEY californiano ya se habían prodigado en la tierra de Breogán pero nunca habían pisado Ourense lo cual es un lujazo para la ciudad. A aro pasado, estamos en la obligación de decir que, su prodigioso directo, puso de manifiesto que son una banda de finales de los 80’s que todavía siguen dando guerra con una calidad incuestionable y con una entrega honesta que se transmite al oyente, ahí es nada. The Dream Syndicate sigue creyendo en su fórmula, de principio a fin, y defiende su postura, en directo, con uñas y dientes. Antes de que explosionase el Britpop, grupos como Pavement, Television, mis venerados R.E.M y los aquí presentes, entre otros, pusieron los cimientos de la eclosión del pop que tuvo lugar en los años 90.

El cuarteto juega a la perfección con las intensidades configurando un camino de subidas y bajadas que te mantienen sin pestañear durante todo el show. Sus intervalos, incrustados en sus temas son feroces, y las dos telecaster se enfrentan en duelos sónicos, con algún que otro fuzz pisado que hace que todo se desborde para volver a la calma cuando Steve Wynn recupera el protagonismo poniendo voz a los temas. Por momentos parece incluso que se salgan del patrón, manteniendo, una base rítmica muy sólida que corre a cargo de la contundente pegada de Dennis Duck, que es el mejor batería que podría tener esta banda y del bajista Mark Walton cuyo metrónomo juega en la misma liga que la de Dennis. Un síntoma claro de que estos viejóvenes se lo siguen pasando d.p.m., lo cual, se transmite a todo humano que tiene el privilegio de disfrutarlos en vivo.
Steve se esforzó con el español y agradeció la asistencia a todos los presentes para redondear el mejor directo de la velada. A partir de aquí, este redactor, se declara un fan más pasando a formar parte de la familia del sindicato de los sueños.

Llegó el turno de THE MISTERY LIGHTS. Segunda vez que los puedo disfrutar siendo la primera en enero del 2025, en la sala Capitol de Santiago de Compostela, y cuya reseña podéis leer pulsando aquí. Un grupo de nueva hornada que bebe de todos los sonidos “retro” que uno pueda imaginar. Los californianos se mostraron fuertes en lo musical acompañando su sonido con imágenes psicodélicas multicolor que hacen que la experiencia se torne intrínseca, para el oyente, entrando en un trance que te agarra y no te suelta durante todo el show.
Como la primera vez que los vi, el cantante tiene un parecido asombroso al gran Alvin Lee de los Ten Years After, pero nada más lejos de la realidad, toda comparación se resume a lo físico, su música no tiene nada que ver con el rubio de oro. Su sonido sigue siendo crudo pudiendo viajar desde el garaje/punk más salvaje de los MC5 hasta la calma de unos The Doors en estado flotante.

Mike Brandon es un frontman con una energía desbordante. Se mostró enfundado en un mono flojo, de color verde, que facilita la movilidad con saltos y cabriolas de todo tipo, rememorando a Sting con Police. Su forma de encarar las canciones, a la voz, imprime de sudor cada una de las tonadas que la banda descarga. Sin duda es el mayor baluarte de la formación el cual está magníficamente blindado por unos fabulosos músicos como es el guitarra Luis Alfonso Solano que llena el ambiente de riffs aplastantes llenos de fuzz’s, delay’s y chorus que te vuelan la cabeza. También tenemos a Lilly Rogers que, con sus teclados eclesiásticos, crea un clima denso repleto de misticismo. Completan el quinteto Alex Amini al bajo y Zack Butler en la pieles. Si te gusta la mezcla de los diferentes sonidos vintage, no dejes de asistir a uno de sus directos, no te dejarán indiferente.

Y llegamos al que podría definirse como el cabeza de cartel de la velada: THE JESUS AND MARY CHAIN. Definidos en su origen como músicos de vanguardia, oscuros y ajenos a modas, han sabido mantenerse a lo largo de los años nutriéndose de una parroquia de fieles que siempre acude a su llamada. Hace unos años los pude admirar en una abarrotada playa de Riazor, enmarcados en el Festival del Noroeste, y, en la noche de autos, el recinto de Expourense, albergó el número máximo de asistentes de toda la jornada. Canciones desgarradoras que hablan de relaciones tóxicas, drogas, excesos, soledad, muerte, violencia, etc... son el santo y seña de la banda. Su oscuridad y pesimismo consigue sumergirnos en una espiral autodestructiva para los sentidos sin que seamos conscientes de ello, simplemente te dejas llevar sin hacerte preguntas. Musicalmente sus guitarras están llenas de fuzz, creando muros de feedback, a la vez que sus melodías son simples y repetitivas pero con un carácter hipnótico que crea una atmósfera oscura y deprimente. Podríamos hablar de post/punk o de rock alternativo, etc..., no lo sé, lo que esta claro es que es algo muy personal.

Con estas credenciales, quizás no te interesen pero ahí radica su mérito. Algo negativo se convierte en arte. Honestamente, creo que Jesus es una banda compleja que no intenta contarte una historia, en cada una de sus canciones, sino que son creadores de sensaciones y utilizan la música como medio, para unirse mentalmente con sus fieles seguidores.
Mucha culpa de ello la tiene el cantante Jim Reid que, con su particular agonía y anhelo, sabe inhalar y exhalar todas las sensaciones descritas anteriormente. Como anécdota citar que Isabel, bajista de Triángulo de Amor Bizarro, pudo subirse al escenario con sus ídolos en una de sus canciones.

Y, con las piernas muy cansadas, después de una longeva jornada nos dispusimos a recibir a la formación que iba a cerrar la persiana de este OUR FEST 2026, se trata de los londinenses FAT DOG. El TECNO se apoderó del recinto lo cual nos hizo retroceder unas cuantas filas y, unido al cansancio, decidimos dar por finalizada nuestro particular peregrinaje por este festival que se esta convirtiendo en un emblema clásico de la ciudad.

Dar las gracias desde CANEDOROCK a todo el equipo organizador por el trato recibido. Un festival de esta categoría debe alargarse y cuidarse ya que para una ciudad pequeña como Ourense es agua de mayo. El año que viene más y mejor.

