Decía mi prima: “Los bolos son como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar”. (No sé de dónde sacaría este mantra)

Falso de toda falsedad. Sobre todo en los casos de bandas como los Diamond Dogs, que llevan más de treinta años subiéndose a los escenarios, dejando claro que existen grupos que siempre son garantía de acierto. Bandas que son aval para una noche redonda, para el disfrute pleno, la fiesta y la comunión con un público que de sobra es conocedor de lo que se le ofrece. Incluso en el peor de los casos, cuando todo se pone en contra y el bolo comienza cuesta arriba, como en el día de autos en Compostela, la banda es capaz de sobreponerse y acabar dejando una impresión memorable. 


La noche empezó con un Sulo realmente cabreado, con el duque de Honk templando gaitas, con la banda intentando salvar la situación y la peña a la expectativa. Comenzó con serios problemas de sonido en los primeros temas de la noche: “Golden Age of Rock ’n’ Roll” y “Honked 1”. El monitor y el micro del frontman no estaban por la labor. Pero los problemas iniciales se subsanaron poco a poco, tema a tema, rematando el bolo con el habitual sonido impecable de la sala. Comenzar con mal pie sirvió para espolear a la banda y motivarla aún más, si cabe. Conocido es aquello de los gitanos y de los buenos comienzos… 

La formación se acercaba a Compostela para dar a conocer su “Similar Shakes, Different Distortion”, último trabajo  tras el homenaje en su anterior disco a Little Richard en el que contaron con la participación de Chris Spedding. A los dos componentes fundadores de la banda allá por principios de los noventa, Sulo Karlsson (voz) y Henrik "Duke of Honk" Widén (teclados), se sumaban para la ocasión: Roberts Damberg a la guitarra, violín, acordeón y lo que le pongan, Leif Sundin al bajo, la magnífica guitarra solista de Torbjörn Fall y el chileno Federico de Costa a la batería.

Los Dogs no inventan nada. La influencia de los Rolling Stones, Faces, New York Dolls y compañía no es precisamente sutil. La banda suena más británica que los propios británicos. Pero cuidado, porque aquí está la trampa. Funciona y funciona bastante bien. Y quizá esa sea la verdadera gracia de Diamond Dogs. No pretenden salvar el rock ni parecen interesados en reinventarlo. Cuando comienzan a tocar, uno puede intentar mantener una actitud crítica, levantar la ceja y pensar: «Esto ya lo he escuchado antes». Pero entonces entra una guitarra, se abre paso un ritmo de esos que obligan a mover los pies sin permiso previo y resulta que la fórmula funciona y hace que vibres y que te conectes con el grupo, olvidando prejuicios y disfrutando del momento a tope. Da gusto ver la solvencia y el buen hacer de una banda que se ha codeado con alas de las mejores bandas de rock and roll contemporáneo. 

La sensación al acabar el espectáculo era de plena satisfacción por las caras que el respetable se llevaba para casa. ¿Se puede pedir más?
 
Quienes los ven por primera vez no pueden dejar de repetir. Los Dogs enganchan.
 
Como alguien dijo alguna vez, disfrutar de los Diamond Dogs será “Lo más cerca que puedes estar de los Faces sin casarte con una supermodelo”
 
 
 
 El Set List de la noche:

Golden Age Of Rock And Roll
Honked!
Stop Barking Up The Wrong Tree
Sad To Say I’m Sorry
Bound To Ravage
My Heart Is A Cold Case
Whatever It Is Now
Jealous Guy (Leif Sundin on vocals)
Spare Me The Last Joke
Anywhere Tonight
King Of Rock And Roll
True Fine Mama
Hey Hey Hey
Send Me Some Lovin’
Valentina (Queen Of Broken Hearts)
Every Little Crack
Rush For Comfort
Goodbye Miss Jill
When The Morning Comes
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Desperate Poetry
Bama Lama Bama Loo
Pressing Through My Hand
Wild Side Of Life