Rematamos el mes de julio de la mejor manera, con unas copas, unos amigos y un poquito de rock and roll de la mano, como no, de unos incombustibles Burning que el OU Yeah!! Fest acercaba a O Carballiño.
Hay conciertos que tienen un escenario y otros que tienen un lugar. Lo de Burning en O Carballiño pertenece claramente a la segunda categoría. Porque poner a Johnny Cifuentes y a su banda a tocar en la Praza da Veracruz, con el impresionante templo de Antonio Palacios presidiendo la escena, era de esas cosas que sobre el papel ya pintaban bien pero que, una vez allí, todavía ganaban unos cuantos enteros.
El OU Yeah! Fest continúa así llevando la música por diferentes rincones de la provincia de Ourense y, en esta ocasión, la combinación no podía ser más acertada: patrimonio, verano, gastronomía, rock and roll y una banda que lleva medio siglo empeñada en demostrar que esto del rock no es una moda pasajera.
Burning forman parte de esa reducida nómina de bandas que ayudaron a escribir la historia del rock en castellano. Los madrileños supieron recoger el blues, el rock and roll, el rhythm & blues y toda aquella música que llegaba de Estados Unidos y Reino Unido para pasarla por el filtro de las calles de Madrid. Y lo hicieron sin pedir permiso.

Johnny es ahora el encargado de mantener encendida aquella llama. Y no parece que tenga demasiadas ganas de apagarla. Cincuenta años después de que comenzase esta historia, Johnny sigue teniendo ese punto de forajido del rock and roll, de tipo que ha visto muchas noches y ha sobrevivido a casi todas con ese punto macarra y descarado tan característico del Carabanchel de los 70/80.
Para esta gira del 50 aniversario, Johnny se ha rodeado de músicos que no están precisamente para hacer de comparsa. Nico Álvarez y Dani Álvarez a las guitarras forman una pareja que entiende perfectamente el idioma Burning. Dos guitarras con personalidad, capaces de cruzarse, responderse y empujar los temas cuando hace falta. Nico, además, ya lleva años ligado a Johnny y ha sido una pieza fundamental en esta nueva etapa de la banda.
La base rítmica creada por Josete Blanco al bajo y Miquel Ferrer a la batería, ayudados por la percusión de Nico Roca, empujaban a una banda a la que se veía disfrutar interpretando sus canciones, si no que se lo pregunten al saxofonista David Pérez que desde atrás cantaba casi todas las canciones, siempre que su instrumento se lo permitía.

El repertorio, y más siendo una gira de aniversario, estaba lleno de clásicos de la banda, aunque alguna que otra “sorpresa” pudimos escuchar. Canciones que forman parte de la banda sonora de varias generaciones y que, curiosamente, siguen sonando tremendamente actuales. Porque “¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?” no necesita demasiadas explicaciones. Tampoco “Mueve tus caderas”, uno de esos temas que deberían venir incluidos de serie en cualquier manual sobre cómo hacer rock and roll en castellano.
Con el respetable cantando con la banda todas y cada una de las canciones, y con una banda entregada y disfrutando con ello, la comunión entre público y artistas fue total durante las dos horas de concierto y es que con canciones como “No es extraño”, “Johnny el Seco”, “Es decisión”, para mi una de las sorpresas de la noche, “Esto es un atraco”, “Extraño en la ciudad”, “Tu y yo”, “Jim Dinamita” o “No pares de gritar” no podía ser de otra manera.

Para el final dejaron “Una noche sin ti”, himno de nostalgia, desamor y soledad canalla del rock madrileño, y universal, que sonó grandiosa esta noche.
Canciones de todas las etapas de la banda marcadas cada una por la impronta de los músicos que las compusieron y formaron parte de ella, con recuerdo muy especial para Pepe Risi y Toño Martín, que han contribuido a formar la historia de una banda que tras 50 años continúa transmitiendo autenticidad, honestidad y actitud a unas canciones que ya pertenecen al ADN emocional de varias generaciones.
Gran noche la vivida en O Carballiño gracias al OU Yeah! Fest, en un entorno magnífico con mucho Rock & Roll, muchos amigos y algunas copas. Una noche en la que Burning, una vez más, nos dejó con muy buenas sensaciones y una gran sonrisa.
Que no nos falte la música.

