Lleno absoluto en el Auriense para ver y disfrutar de este bluesman texano, una mezcla de Steve Ray Vaughan y Jimi Hendrix con pizcas de Clapton.
 
Mientras aun las luces del pequeño local brillan, el músico atraviesa entre el público mientras se pone su característico sombrero y emerge sobre el escenario donde ya se encuentran sus compañeros a la batería y bajo.
 

Afortunados y excitados nos sentimos cada año cuando se acerca el otoño a la ciudad de Santiago de Compostela. Sabemos que el festival de música negra por excelencia, de la región gallega, abre sus puertas para dejarnos las tonalidades más diversas que el swing, funk, soul, blues, R&B y R&R nos pueden aportar. Un año más, y ya van ocho, el OUTONO CODAX FESTIVAL de la mano de RAIÑA PRODUCTIONS despega por todo lo alto con dos claros exponentes de la idiosincrasia de este fantástico festival.

The Dead Daisies tocó recientemente en el famoso The Roxy, de la ciudad de Hollywood, presentando su nuevo trabajo "Burn It Down". En esta oportunidad como telonero, tuvieron a uno de sus ex miembros, Dizzy Reed (Guns & Roses), con su banda Hookers N' Blow.
 
Alrededor de las 8:30PM, luego de un poco de espera, me dan luz verde para pasar a los camerinos, los cuales se encuentran en el primer piso del recinto. Allí, ya había saboreado el placer de sentirme un VIP, habiendo entrevistado en el pasado a Gene Simmons (Kiss), Sebastian Bach (ex Skid Row) y miembros de Def Leppard entre otros.

Viernes caluroso de un 21 de septiembre en el “foro”. Si, en esta ocasión CANEDOROCK se desplazó a Madrid buscando sueños pero al mismo tiempo poder disfrutar de la música en directo de The Aristocrats. Me reencontré con la ciudad que me acogió durante algunos años y con amistades de las que me siento orgulloso y afortunado. Pusimos toda la carne en el asador y después de 600 km y un par de retenciones estábamos en la SALA MON LIVE a las 19:00 horas. El concierto estaba previsto para las 19:30 pero hasta las 20:30, y después de alguna que otra bebida espirituosa, no pisaron las tablas The Aristocrats con una sala que se nos presentaba “repleta hasta la bandera”. Este supergrupo se formó en 2011 y esta compuesto por Marco Minnenman al bajo, Bryan Beller en las partes bajas y el nutriente y “alma mater” del grupo que Guthrie Govan.

Viernes noche y Los Brazos repiten en Ourense.
 
Ganazas…
 
Más de dos años desde que la banda pisó nuestra ciudad por vez primera, en la ahora desaparecida Sala Berlín, dejando una muy buena impresión a los cuatro locos que disfrutamos con la presentación del que por entonces era su tercer trabajo: Gas.
 
Acudimos “á terra do meu pai” en esta ocasión para disfrutar de una buena noche de Rock & Roll en buena compañía, y de un gran ambiente como el que hay cada año en un Festival “modesto” pero con las ideas claras y sobretodo con buen gusto a la hora de escoger las bandas que se subirán a su escenario.
 
Tierra de lamprea y buen vino nos faltó tiempo para darnos un pequeño homenaje gastronómico y recordar tiempos de niñez por algunos lugares del Concello de Arbo y ver como el tiempo trascurre imparable aunque muchas veces, las más, gratamente, como sería hoy disfrutando de un Festival impensable en otras épocas por estos lares.
Tras 15 min de espera porque "las estrellas del rock somos así" sale al escenario KISS a mostrar al respetable "el mayor espectáculo del mundo”. Un espectáculo anclado en el siglo pasado, compuesto por pantallas, cañones de fuego a ambos lados de la batería, petardos, plataformas y confeti (a saber cuántos árboles mataron para llevar su show a cabo). Mencionar que salieron al escenario tras sonar Rock and Roll de Led Zeppelin que a la postre se convertiría en la mejor canción escuchada durante su concierto.
 
Hacía poco más de un año de la última visita de los Guns a Madrid, visita que se saldó con una grata impresión, Axl cantando a un gran nivel, Slash dándolo todo y Duff en plan Benjamin Button. Por lo tanto la expectación por ver a los californianos era máxima, sobre todo si se tiene en cuenta que programaron un show de más de tres horas de duración en los que ningún otro grupo podía tocar al mismo tiempo que ellos.