La ciudad de Ourense se vestía de gala para recibir la 3º edición del OURENROCK. Un festival que se asienta como un clásico en el circuito de festivales veraniegos en tierras gallegas.

El lugar encargado de acoger el festival fue, como en años anteriores, la ciudad de Benposta. Inaugurada por el fallecido Padre Silva, fue un reducto de acogida para personas sin recursos donde se le daba la oportunidad de hacer algo de provecho a nivel social. Tristemente la iniciativa tocó fondo con el fallecimiento del “cura” y ahora apenas queda nada de lo que en su día fue La Ciudad de los Muchachos, uno de los escaparates de Ourense en todo el mundo.

Viernes negro en Santiago de Compostela. El conjuro de la queimada estaba servido de la mano de los andaluces Guadalupe Plata. La sala Capitol se vistió de luto para recibir el duelo de los jienenses que con sus atmósferas tétricas, turbulentas y perturbadoras se disponían a fundirnos los plomos. Con el formato de escenario reducido y con poco menos de media entrada el séquito para el funeral se hacía más que suficiente.

La historia de la música ha estado desde siempre llena de “perdedores”, de actores secundarios de un caprichoso guión que un tal Mr. Dolar se ha ido encargando de escribir. Los popes de la sagrada cofradía de las listas de éxito y los números uno les han dado la espalda por las más variopintas razones. Los han retirado del Gran Circo empujándolos a la “clandestinidad” del pequeño tugurio para uso y disfrute de los enterados de turno. Los artesanos han sido eclipsados por las “grandes marcas” de la industria.

Ya que por la mañana nos perdimos la misa de doce que menos que expiar nuestros pecados en este domingo de mayo que acudiendo en rockera peregrinación al Café Auriense para disfrutar de la música que desde el otro lado del mundo nos traían las australianas Tequila Mockingbyrd.
 
El trío visitaba nuestro país por segunda vez aunque en la Ciudad de As Burgas esta era su presentación. Una floja entrada, por desgracia algo demasiado habitual cuando los conciertos caen a domingo, pero si eramos los suficientes para que estas tres rockeras se sintiesen cómodas en el escenario del Auriense.

Nueva etapa en esta carrera de fondo que nos ha brindado este fructífero mes de abril. En esta ocasión CANEDOROCK se trasladó a la SALA SON, en la población de Cangas do Morrazo, para asistir al concierto de SVEN HAMMOND. Los holandeses han sido carne de cañón del AZKENA ROCK FESTIVAL en su edición del 2015, a la que no pudimos acudir, por lo que era una asignatura pendiente asistir a su puesta en escena. Los orensanos LESTRATO ROCK, encargados de organizar el evento, nos brindaron la oportunidad de asistir a uno de los conciertos, sin lugar a dudas, mejores de este año 2018. Esto es lo que aconteció.

Era la tercera vez que los británicos venían a la Ciudad de As Burgas y si en sus anteriores visitas un servidor, por diferentes motivos, no pudo acudir, en esta ocasión no iba a ser así y me presente en el Auriense dispuesto a disfrutar de una buena noche de Hard Rock.
 
Aunque se encuentran preparando el que será su cuarto trabajo continúan con la gira de “Hurricane”, un gran disco en el que se aprecia la energía que desprende esta banda en directo como comprobaríamos en unos minutos.
 
Un sábado cualquiera y teniendo todo el día para disfrutar de lo que a uno le gusta, la música, decidí ir de vermú a la tienda de instrumentos musicales Matiz y curiosear de esta vez no de guitarras, bajos y baterías, sino de la presentación del nuevo disco de la banda de rock gallego ITH titulado “O mínimo que o contén todo”.
 
Ante la gran sorpresa de su directo en un local no muy adecuado para estos menesteres, decidí liar al jefe y a alguna persona más para acercarnos a tierras limianas esa misma noche.
 
Volver a Salason en medio de la semana para repetir por segunda vez con la misma banda en menos de un año, y regresar a casa a las dos de la mañana para estar medio despierto en el curro al día siguiente, tenía que tener premio: con Laurence Jones lo tuvo.
 
La noche no iba a empezar con buen pie, imponderables de la carretera en su viaje desde la capital hicieron que el concierto se retrasara más de lo previsto.