En vísperas de carnaval se recogieron, en Compostela, las temperaturas más gélidas de lo que va de año. Fueron los neoyorquinos The Fleshtones, a golpe de miércoles, los encargados de subir la temperatura con su rock salvaje y provocador en la sala Capitol.

 

The Fleshtones son considerados unos titanes dentro del estilo garagero. Innovadores y revitalizadores de dicho estilo, su punk-soul gamberro ha dejado su impronta en los anales de la historia del rock durante ya más de 40 años, a lo largo de los cuales han ido zurrando de lo lindo por los escenarios de medio mundo, dando leña a diestro y siniestro. A pesar de ser azotados por la crítica y poco reconocidos sus directos no dejan títere con cabeza y sus conciertos son una marca de culto donde el sudor es el santo y seña y alivia al oyente de sus avatares vitales. Asiduos del templo del rock CBGB neoyorquino formaron parte del movimiento punk-rock y new-wave de finales de los 70's que agrupa a grandes artistas consagrados como Patty Smith, Talking Heads, The Dictators, Blondie etc... y por supuesto con RAMONES como estandartes del movimiento.

 

Fleshtones
The Fleshtones han calado en la piel de toro y siempre han tenido en cuenta a España en sus giras europeas, reencontrándose con un público fiel y querido que reconoce el buen hacer de los neoyorquinos. En esta ocasión venían presentando su último y brillante trabajo titulado “The Band Drinks For Free”, una declaración de intenciones que resume su actitud loca y desenfadada que aplaca momentáneamente los azotes de la vida.

Pisaron las tablas de la Capitol con su carismático “frontman” Peter Zaremba como capitán y mástil principal de este barco loco. Ataviado con una capa a lo “Conde Drácula” el artista fue calentando motores hasta engrasar su voz. Abrieron con “Hard Loving man” al que siguieron cañonazos como “Back to school” o “Feels good to feel”. Poco a poco se fueron encontrando más cómodos y la complicidad entre público y banda se hizo evidente en temas como “One less step”, “Suburban Roulette” y la melódica “Gotta get away”. Momento en el cual aprovecharon para poner a girar a toda la tropa de la sala Capitol. Vueltas y más vueltas dieron paso a “Dancing all around de world” y “Love my lover” donde Keith Streng hace las veces, con su aguda voz, de vocalista principal y Peter Zaremba se encarga de los teclados al cual zarandea como si de un juguete se tratase. Y como no, uno de sus clásicos más ramonianos “I was a teenage zombie” nos situaban en el ecuador del concierto con un público totalmente entregado y que interactuaba en primera persona con los artistas ya que estos hacen todas esas cosas que no son música pero que hacen grande a un grupo de rock en directo. Posturas, carantoñas, saltos, paseos entre el público o subidas a la barra son algunos de los recursos que utilizan Fleshtones y que aportan al “show” dinamismo y mucho mucho cachondeo, eso si, sin dejar de lado su contundente muro de sonido. Una característica diferencial en el grupo es que todos sus integrantes se ocupan de algún modo de la faceta vocal. Así tanto Keith Streng a la guitarra y Ken Fox al bajo se alternan con Zaremba en el transcurso de los temas por lo que el abanico de color vocal se torna en algo rico y diverso. No podemos obviar los coros omnipresentes del batería Bill Milhizer que en todos los temas aporta su voz. Sin duda los coros son una de las ecuaciones principales de la fórmula final de la banda. Zaremba, a parte de ser el vocalista principal, se encarga de los teclados y genera fraseos, cortos pero efectivos, con su armónica que alterna con su voz.

 

 

Pero el show debe continuar y descargaron “Remenber the Ramones”, un detalle que les honra dando valor y homenajeando a una de sus influencias más evidentes. “My kinda Lovin'” y la sencilla y coreable “Alright” daban paso a “Ama como un hombre” donde Zaremba se atreve con el castellano que acompaña a este rock fronterizo repleto de riff's surferos que enganchan desde la primera nota.

Un par de bises pusieron el punto y final a esta intensa, divertida y desenfadada velada de Rock&Roll. Si asistes a un directo de Fleshtones su evidente mensaje te golpea en la frente: ”El rock es un arte que usamos para divertir y lo que más nos satisface es ver como ese mensaje cala en el personal”. No hay trampa ni cartón, la diversión y el "buen rollismo" son el santo y seña de esta banda que emana 100x100 actitud rockeril. No os los perdáis.

 

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