El anuncio del cartel de la edición de este año del Our Fest ha resultado ser toda una sorpresa, de esas que hacen que uno empiece a mirar el calendario con otros ojos.
A los nacionales Germán Salto y Triángulo de Amor Bizarro se suman los londinenses Fat Dog y unos escoceses veteranos que ya son historia viva del rock alternativo: The Jesus and Mary Chain. Y, para rematar por todo lo alto, la vuelta a Ourense de Steve Wynn, esta vez al frente de sus The Dream Syndicate, y la posibilidad de repetir con The Mystery Lights después de su impecable paso por tierras gallegas a principios del pasado año. Todo ello hace que el evento sea una de las citas ineludible de la segunda mitad del año. Vamos, que argumentos no faltan para acercarse al festival. Pero si tengo que mojarme —y para eso estamos—, mi recomendación personal pasa sin lugar a dudas por las dos bandas americanas: The Dream Syndicate y The Mystery Lights. Cada una a su manera, entienden el rock como algo que debe suceder sobre un escenario.

Lo de The Dream Syndicate es jugar con fuego y guitarras. Hay grupos que envejecen y grupos por los que pasan los años sin perder esa chispa originaria que los hizo destacar. La banda de LA pertenece claramente a los segundos. Y ahí está, para mí, buena parte del atractivo: no se trata de ir a ver a un grupo que fue importante, sino a una banda que todavía tiene cosas que decir y, sobre todo, ganas de hacer ruido. Su importancia en el rock alternativo de los ochenta está fuera de toda duda, pero lo realmente estimulante es comprobar que aquella energía no se ha quedado atrapada en el pasado. Siguen teniendo esa mezcla de veteranía y espíritu juvenil que convierte un concierto suyo en algo bastante más interesante que un ejercicio de nostalgia. Steve Wynn y compañía tienen esa maravillosa capacidad de llevarte desde la melancolía más reposada hasta una descarga guitarrera oscura, áspera y con bastante mala leche. Y lo mejor es que nunca sabes exactamente cuándo la canción va a pegar ese salto, cuando va a despegar. Pero cuando despega, despega de verdad. Porque si hay que hacer poesía, que sea con guitarras. Ourense tiene la oportunidad de comprobarlo en directo. Y yo, desde luego, no pienso perdérmela.
Si The Dream Syndicate representan la parte más oscura, hipnótica y guitarrera de la noche, The Mystery Lights vienen a poner el cuerpo en movimiento. Los neoyorquinos ya nos dejaron un estupendo concierto no hace demasiado en la sala Capitol de Santiago, así que no hablamos precisamente de una apuesta a ciegas. Su cóctel explosivo de rock sesentero, psicodelia, punk, soul y fuzz, agitado con bastante energía y servido a un volumen alto, invita poco a quedarse quieto. Hay guitarras potentes, ritmos que empujan hacia delante y una saludable dosis de mala leche. Todo muy crudo, muy físico y, sobre todo, muy bailable. Transmiten la sensación de que alguien hubiera cogido a The Sonics y a 13th Floor Elevators, los hubiera metido en una máquina del tiempo y les hubiera dicho: «Chicos, esta noche tocáis». Y ellos, naturalmente, hubieran respondido subiendo el volumen. Por eso merece la pena repetir. Porque hay conciertos que se escuchan y otros que se sienten en el estómago. The Mystery Lights son de los segundos. Así que, en el escenario del Our Fest, solo queda pedir una cosa: que haga calor, que haya mucha gente y que no se les ocurra bajar el volumen.

Lo demás ya lo ponen las bandas...

