Los rockeros coruñeses Tregua regresaban a Ourense al mismo escenario que hace algo más de un año con la misión de volver a llenar y hacer otro Sold Out en el Café Auriense, cosa que consiguieron, con facilidad, una vez más.

Y es que desde hace un tiempo en las giras de la banda por salas de mediano aforo el cartel de Aforo Completo se cuelga prácticamente en cada una de las fechas, y por supuesto hoy no iba a ser menos.

A pesar de la ausencia de Iván a la guitarra y con Pablo sustituyendo esta noche a Miki a la batería la banda en formato cuarteto demostró que atraviesan un momento de forma sobresaliente.

Con actitud decidida, abrieron fuego con “Promesas olvidadas”, sonando compactos y con un Mario cercano y sonriente desde el primer acorde.

“Todo vuelve a empezar” y “Como un gato en un tejado” mantuvieron el ritmo y ayudaron a que se metieran al respetable en el bolsillo, si es que no lo estaba ya.

La ausencia de Iván fue cubierta de forma magnífica por Mario y Adrián que durante todo el concierto nos regalaron momentos guitarreros muy especiales tanto juntos como por separado, increíbles ambos. Mientras David y Pablo rellenaban cualquier hueco que pudiera quedar. Destacar también el trabajo de David, no sólo con su bajo si no en unos coros marca de la casa que el personal cantó en prácticamente todas las canciones.

Antes de atacar “Lo urgente es vivir”, Mario se tomó un momento para introducirla. El tema sonó contundente, con Pablo marcando el pulso con firmeza y el público acompañando con palmas en varios momentos. Casi sin pausa irrumpió “No soy perfecto” para llegar a “La última página” haciéndonos a todos corear su pegadizo estribillo.

Con “Kilómetro a kilómetro” volvió a subir la intensidad guitarrera para después las sentidas “El Último Suspiro” y “Miénteme” llevarnos a “Adicto”, uno de los temas que más me gustan de sus últimas composiciones con ese regusto a Extremoduro y con, de nuevo, un gran trabajo a las guitarras.

“A Largo Plazo” que sonó más rockera de lo habitual, o al menos esa fue mi sensación, precedió al, sin duda, single perfecto que tiene la banda, “Descalzo por tus besos”, coreada de principio a fin, con la banda y público vibrando al unísono en una comunión perfecta que nos regalo el momento más álgido de la noche, que no el único.

Para el final y para que no decayera dejaron las cañeras “Uña y carne” y “Agua pasada” con las que cerraron con broche de oro una gran noche.

Poco a poco, concierto a concierto, con mucho trabajo detrás, Tregua se consolida como una formación sólida, ambiciosa y plenamente preparada para escenarios aún mayores, aunque muchos echaríamos de menos la cercanía de conciertos como este del Auriense.

Que no nos falte la Música.

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