Acercándose el final de la época estival CANEDOROCK se desplazó hasta la sala Mardi Grass de A Coruña para asistir al concierto, de los de Tucson (Arizona), SUPERSUCKERS.

Los americanos son unos habituales de nuestros escenarios y carne de cañón de festivales como el AZKENAROCK FESTIVAL. Sus credenciales son del todo conocidas y van desde el Garage rock al Country rock, pasando Southen rock y el Punk rock. Una amalgama de estilos que hacen que sus directos sean una sorpresa ya que su eclecticismo musical puede salir en cualquier dirección en sus shows.

La banda lleva dando guerra desde finales de los 80's y su discografía es amplia aunque su último trabajo “Holdin' The Bag” es el que los lleva a la presente gira y los hace aterrizar en la capital Coruñesa. Después de varias idas y venidas de varios de sus integrantes, la banda se presenta como un trío de rock al uso que queda conformada por: Eddie Spaghetti (voz y bajo), Ron Heathman (guitarra) y Scott Churilla (batería).

Expectantes por saber que show nos iban a presentar poco a poco la sala se fue llenando de rockeros bastante “curtiditos”. Una hora después de lo anunciado se presentan como mejor saben hacerlo a golpe de guitarrazos y sonidos garageros que desde un primer momento crean ambiente. Desde el inicio intuyes por donde van a ir los tiros y percibes que esto trata de dar “caña burra” pero con el matiz de un aroma al desierto de Arizona. La vaquerada estaba asegurada. Sonidos fronterizos se hacen ensordecedores hasta el punto que la voz de Eddie Spaghetti se queda un poco en la sombra, pero da igual.

Sabes que estas asistiendo a un concierto con actitud 100x100 rockeril. Pantalones y botas vaqueras se mezclan con riff's de guitarra trepidantes y el sudor empieza a hacer mella en todos los integrantes hasta el punto que el suelo del escenario se empieza a humedecer pudiendo causar algún que otro inesperado resbalón. Ron es un escaparate de devaneos rockeriles y no para un instante de rockear e increpar al público con su Gibson Les Paul. Scott parece que ha salido de una piscina, empapado en sudor, golpeando las pieles como si la vida le fuera en ello. Y Eddie berrea “por doquier” y golpea su bajo al más puro estilo Lemmy dándole al grupo ese punto Motörhead que los caracteriza. Poco a poco el ambiente se iba caldeando y SUPERSUCKERS nos hacían movernos y nuestras frentes emanaban los líquidos fermentados que estábamos bebiendo. Su set fue depredador, sin dejar espacio para baladas ni sus coqueteos con el country-rock. ¡Pura energía!

Después de una hora y media dándolo todo, con su correspondiente “bis”, dejamos que SUPERSUCKERS se retirasen a sus aposentos ya que se lo tenían bien merecido. Los de Tucson son un ejemplo sincero de como una banda cree en lo que hace y por ello se convierte en algo auténtico. No son unos “lumbreras” en sus respectivos instrumentos en cambio si consiguen dar cera de la buena y que sus conciertos se queden grabados en tu memoria “forever”. Esperemos que sigan incluyendo en sus giras a “Gallecia” y de vez en cuando podamos sacudirnos el polvo a golpe de sus ritmos fronterizos llenos de vigor . Eso si, llevad una camiseta de recambio...

Fotos: Tito Fernández

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